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Manifestaciones en Arizona contra los puestos de control de la Patrulla Fronteriza

Protesters at the Border Patrol checkpoint in Arivaca, Arizona on May 27. (Twitter/No More Deaths)

Manifestantes en el puesto de control de la Patrulla Fronteriza en Arivaca, Arizona el 27 de mayo. (Twitter/No More Deaths)

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El 27 de mayo, habitantes de un pequeño pueblo de Arizona en Estados Unidos, realizaron una manifestación en las inmediaciones de un Puesto de Control para expresar su oposición a esta instalación y a las prácticas discriminatorias y racistas de la Patrulla Fronteriza.

“Si estuviera con una persona latina me detienen. Si es que estoy sola, soy una honkey (blanca), y paso sin problemas,” declaró Susan Thorpe a News 4 Tucson. “Me pone muy triste el ver lo que le ha sucedido a mi país.”

El miércoles 27 de mayo, cerca de las 10 a.m, alrededor de 100 personas del pueblo de Arivaca, Arizona se dirigieron al puesto de control temporal puesto por la Patrulla Fronteriza en el camino Arivaca, 80 kilómetros al sur-este de Tucson.

La acción, organizada por el grupo Personas Ayudando a Personas en la Zona de Frontera, fue creado para ser una “audiencia y sentada comunitaria” para cerrar el Puesto de Control junto con varios otros puestos de control en la zona de la frontera de Arizona con México.

“No tenemos la costumbre de tener puesto de control,” declaro a Slate en julio del 2014, Leesa Jacobson, co-fundadora de Personas Ayudando a Personas en Zona de Frontera. “Es común en otros países, pero los estadounidenses nunca antes han tenido que vivir con esto como una forma permanente de vida.”

Mientras se acercaban al puesto de control cantando “¡No hay justicia, no hay paz, puestos de control fuera de nuestras calles!” por un momento los manifestantes detuvieron el tránsito antes de que agentes de la Patrulla Fronteriza y Alguaciles del Condado de Pima les movieran al costado del camino. Las autoridades estaban preparadas contra la manifestación ya que alrededor de dos docenas de agentes de la Patrulla Fronteriza se encontraban en el puesto de control, el cual normalmente solo cuenta con una presencia de menos de 10 agentes.

“Si es que presentan un peligro a la seguridad de las personas, tendremos que intervenir” informó a Arizona Daily Star el jefe de la Patrulla Fronteriza Manuel Padilla Jr. “Pero escucharemos sus demandas y buscaremos un punto de acuerdo para continuar futuros diálogos.”

Una vez forzados a un lado del camino por la Patrulla Fronteriza y la policía, los manifestantes instalaron un podio, junto con una figura de Padilla de 3 metros y medio hecha de papel mache, y realizaron una “audiencia pública” en la cual presentaron sus problemas con el puesto de control. La manifestación duró alrededor de tres horas sin que se realizara ninguna detención.

La acción en Arivaca Road fue solo una de siete acciones en los últimos días “pidiendo la desmilitarización de la zona de fronteras” en las comunidades en la frontera sur de Arizona, incluyendo una vigilia que tuvo lugar en Tucson el pasado martes en memoria de José Antonio Elena Rodriguez, joven mexicano a quien la Patrulla Fronteriza disparó en octubre de 2012.

A pesar de que los puestos de control fueron puestos en Arizona en el 2007, todavía se les refiere como “temporales.” Según la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU por sus siglas en inglés), por lo menos existen 11 puestos de control en el sur de Arizona, todos ubicados entre 40 y 80 kilómetros al norte de la frontera mexicana. La Patrulla Fronteriza insiste en que estos puestos de control son necesarios para mantener las drogas y traficantes fuera del país.

“Es muy difícil detener todo el tráfico debido al terreno, declaró Padilla a Tucson Sentinel. “Necesitamos los puestos de control para proveer de una defensa profunda para darnos el necesario tiempo para hacer las detenciones e incautaciones.”

Los manifestantes argumentan que han demostrado lo contrario.

La organización Personas Ayudan a Personas en Zona de Frontera comenzó a monitorear las acciones de la Patrulla Fronteriza en el puesto de control en febrero del 2014. Ya en octubre, el grupo presentó un informe evidenciando que a pesar de que la mayoría de vehículos detenidos contaban con ocupantes blancos, los vehículos con ocupantes latinos eran mucho más susceptibles a enfrentar una detención prolongada y era 26 veces más probable que le pidieran identificación. A menos de un uno por ciento de vehículos con ocupantes blancos se les pidió identificación. El informe también mostró que de las miles de detenciones de vehículos, ninguno resultó en la aprensión de ningún criminal o de contrabando.

Anteriores protestas en contra de estas prácticas racistas por Personas Ayudando a Personas en Zona de Frontera fueron reprimidas por la Patrulla de Frontera. El grupo, en conjunto con la ACLU, presentó una demanda federal en contra de la Patrulla Fronteriza en noviembre del 2014 argumentando que agentes de la Patrulla Fronteriza bloquearon sus intentos de monitorear el puesto de control. Esto ocurrió meses después de que la ACLU en el pasado abril presentó una queja oficial demandando que la Patrulla Fronteriza “cese de forma inmediata la interferencia de protestas legales y del monitoreo del puesto de control en Arivaca Road y respeten los derechos civiles de todas las personas en puestos de control de la Patrulla Fronteriza.”

El año pasado, el representante del congreso Raúl M. Grijalva también visitó Arivaca para anunciar que organizaría una audiencia del Congreso Federal con oficiales del Departamento de Seguridad Interna sobre los impactos negativos de los puestos de control. Manifestantes en la acción del miércoles dijeron que la manifestación era también para animar a Grijalva a mantener su promesa. Todavía no hay fechas para la audiencia, pero los manifestantes tienen la determinación de luchar en contra estos puestos de control en las calles, en las cortes, y en edificios de gobiernos hasta que cada uno sea retirado.

“Probablemente es ingenuo el pensar que nuestras acciones hoy van a cerrar los puestos de conte drol,” declaró a Arizona Republic la residente de Arivaca y manifestante Kristen Randall. “Pero necesitamos crear una marea de conciencia, para que personas vean que esto está sucediendo aquí mismo en Estados Unidos.”