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10 cosas que debes saber para detener un golpe de estado

Si bien es imprescindible mantener a la gente concentrada en un proceso electoral sólido y fuerte, también debemos prepararnos para un golpe de estado.
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Tenemos un presidente que ha dicho abiertamente que podría no respetar el resultado de las elecciones. Tenemos que prepararnos por si declara su victoria antes de que se cuenten los votos, por si intenta detener el conteo de votos o por si se niega a aceptar la derrota.

Algunos días tengo confianza en que esto sucederá. Una encuesta mostró que más del 75 por ciento de los demócratas creen que esto es posible, ¡y un sorprendente 30 por ciento de los republicanos también lo creen!

Otros días estoy seguro de que se trata de la mano dura de un presidente que no planifica. Aún así, él es muy bueno en este tipo de despiste que puede mantenernos en una posición confiada y reaccionaria, lo que podría llevarnos a dejar de hacer el importante trabajo de base para conseguir el voto, proteger la oficina de correos y luchar contra la represión del voto.

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  • Lo que sugiero no es que dejemos de hacer lo que estamos haciendo ahora. De hecho, soy parte de un esfuerzo colectivo llamado Choose Democracy, que está preparando a la gente para la posibilidad de un golpe de estado, al tiempo que la mantiene enfocada en un proceso electoral sólido y fuerte. Después de todo, la mejor manera de detener un golpe es evitarlo.

    Estas pautas provienen de un número amplio de experiencias y evidencias de los muchos países que han experimentado un golpe de estado desde la Segunda Guerra Mundial. Algunos casos de estudio detallados pueden encontrarse en Choose Democracy o en un manual más extenso basado en evidencias, pertinente para el momento presente, llamado “Hold the Line: A Guide to Defender Democracy.”

    1. No espere resultados la noche de las elecciones.

    La temporada de elecciones 2020 se perfila bastante extraña. Es posible que muchas papeletas enviadas por correo no se cuenten hasta días o semanas después del día de las elecciones. Ya que se espera que los demócratas utilicen el voto por correo con más frecuencia que los republicanos, se espera que el conteo de votos por correo se mueva hacia el lado demócrata la noche después de las elecciones (lo llaman un “cambio azul”). Como resultado, una ola de confusión puede desarrollarse a partir de la noche de las elecciones.

    El extraño Colegio Electoral crea múltiples puntos de intervención. Después de la noche de las elecciones (3 de noviembre), la denuncia falsa de votos fraudulentos puede ocasionar que un fiscal general descarriado u otros funcionarios gubernamentales intenten detener el recuento o excluir los votos.

    A medida que los resultados de las elecciones comiencen a llegar, el mensaje debe ser alto y claro: cuenten todos los votos y respeten el resultado.

    El 14 de diciembre, los delegados del Colegio Electoral se reúnen y votan por el resultado de su estado. Por lo general, esto se hace sin fanfarrias, pero en los estados en disputa, es posible que veamos a los gobernadores y legisladores estatales declarando resultados diferentes: uno que refleje los resultados de los votantes; el otro que reclame que “es un fraude” y “nosotros sabemos más”. Esto es preocupante en estados “oscilantes” como Pennsylvania, donde el gobernador y la legislatura estatal son de partidos diferentes.

    El nuevo Congreso resolverá todos estos problemas el 6 de enero. Y si la Cámara de Representantes y el Senado no están de acuerdo con el resultado, entonces se desarrolla un proceso complicado en el que la Cámara recién asentada, a través del proceso de un estado/un voto, determina al presidente. Mientras tanto, el Senado (por mayoría) vota por el nuevo vicepresidente. (#ShutDownDC proporciona un desglose visual paso a paso de este proceso).

    Durante este tiempo, espere afirmaciones falsas y extravagantes. Tenga mucho cuidado con las noticias. No se limite a transmitir cualquier cosa que parezca un ejemplo dramático de irregularidades, pero tómese el tiempo para verificar que la noticia sea cierta, ya desacreditada o de una fuente en la que no confía. Anime a las personas de su comunidad a prepararse para algunas semanas de incertidumbre. A medida que los resultados de las elecciones comiencen a llegar, el mensaje debe ser claro: cuenten todos los votos y respeten los resultados.

    2. Llámalo un golpe de estado.

    Una de las razones por las que es importante usar el lenguaje de un golpe de estado es que la gente sabe que está mal y que es una violación de las normas democráticas, incluso si no están familiarizados con la definición exacta de golpe de estado.

    Tenemos que estar preparados para declarar alto y claro: esto es un golpe de estado.

    Expresiones como “manipulación electoral” o “supresión del voto” señalan el deterioro del proceso democrático. Pero si entramos en un escenario de golpe (donde Trump simplemente no dejará la presidencia) debemos ayudar a otras personas a facilitar a nuestro país esta entrada en una crisis.

    Sabemos que es un golpe de estado si el gobierno:

    • Deja de contar votos;
    • Declara ganador a alguien que no obtuvo la mayor cantidad de votos; o
    • Permite que permanezca en el poder alguien que no ganó las elecciones.

    Estas son líneas rojas que la gente puede captar de inmediato (y en las que la mayoría de los estadounidenses sigue creyendo).

    Las personas que toman el poder de manera autoritaria reivindican que lo hacen para salvar la democracia o afirman que conocen los resultados electorales “reales”. Así que esto no tiene por qué parecer un golpe militar con un líder ordenando el arresto de la oposición. Si alguno de esos tres principios es violado, tenemos que declarar alto y claro: Esto es un golpe de estado.

    3. Sepa que la gente común ha detenido golpes de estado.

    Se han producido intentos de golpe en todo el mundo y más de la mitad han fracasado. Eso es porque los golpes de estado son difíciles de orquestar. Son una violación de las normas que requieren la rápida toma de múltiples niveles de las instituciones del estado con el reclamo de que son los herederos legítimos.

    Los golpes tienden a fracasar cuando se confía en las instituciones gubernamentales (como las elecciones), hay una ciudadanía activa y otras naciones están listas para participar.

    El papel de la ciudadanía es fundamental. Eso se debe a que, durante el período inmediatamente posterior a un intento de golpe de estado, cuando el nuevo gobierno afirma que es el gobierno “real”, todas las instituciones tienen que decidir a quién escuchar.

    Para comenzar a prepararse, hable con al menos 5 personas que irían a la calle con usted; la forma más segura de salir a la calle es con personas que conoce y en las que confía.

    Un golpe fallido en Alemania en 1920 nos sirve de ejemplo. La población se sintió abatida por la derrota en la Primera Guerra Mundial y el alto desempleo. Los nacionalistas de derecha organizaron un golpe y consiguieron la ayuda de algunos generales para apoderarse de los edificios gubernamentales. El gobierno depuesto huyó, pero ordenó a todos los ciudadanos que les obedecieran. “Ninguna empresa debe funcionar mientras reine la dictadura militar,” declararon.

    Rápidamente comenzó una resistencia pacífica generalizada. Las imprentas se negaron a imprimir los periódicos del nuevo gobierno. Los funcionarios públicos se negaron a cumplir las órdenes de los golpistas. Y se difundieron en avión y a mano folletos que pedían el final del golpe.

    Hay una historia del líder golpista deambulando por los pasillos buscando en vano una secretaria que mecanografíe sus proclamas. Los actos de resistencia crecieron y finalmente el gobierno democrático (que aún tenía graves problemas) recuperó el poder.

    Los momentos posteriores a un golpe son momentos de heroísmo de la población general. Así es como la democracia se hace real.

    4. Prepárese para actuar con rapidez – y no lo haga solo.

    Normalmente, las tomas de poder se organizan en secreto y se lanzan de repente. La mayoría de las campañas que derrotan los golpes de estado lo hacen en días: la Unión Soviética, en 1991, tomó tres días; Francia, en 1961, tomó cuatro días, y Bolivia, en 1978, tomó 16 días.

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  • Es raro que el líder de un país admita públicamente que tal vez no respete los resultados de una elección. Esto es una buena noticia, porque las personas que detienen los golpes rara vez tienen la oportunidad de recibir entrenamiento, una advertencia o preparación alguna. De esta manera, les llevamos la delantera.

    Un grupo de expertos de D.C. llamado Transition Integrity Project ejecutó múltiples simulaciones, como lo que podría suceder si Biden gana por un pequeño margen o si Trump simplemente declara la victoria sin que haya un ganador claro. En cada simulación concluyeron que una “cantidad importante de personas en las calles puede ser decisiva”. Las personas comunes marcan la diferencia.

    5. Enfóquese en los valores democráticos compartidos por todos, no en valores individuales.

    En Argentina, en 1987, se inició un golpe de Estado cuando un alto mando de la Fuerza Aérea, resentido por los intentos de democratizar al ejército y ponerlo bajo el control civil, organizó a cientos de soldados en su base.

    Mientras el gobierno civil intentaba negociar discretamente un acuerdo, la gente salió a las calles. Contra las súplicas del gobierno, 500 ciudadanos comunes marcharon a la base con el lema “¡Viva la democracia! ¡Argentina! ¡Argentina!”. Podrían haberse dedicado a atacar directamente al alto mando. En cambio, estaban apelando a sus conciudadanos para que eligieran la democracia.

    El militar trató de mantenerlos alejados con un tanque de guerra, pero los manifestantes entraron a la base de todos modos, y él sabía que disparar abiertamente contra civiles no violentos le haría perder más credibilidad. Pronto 400.000 personas salieron a las calles de Buenos Aires para manifestarse en contra del golpe.

    Los golpes no son un momento para quedarse mirando y esperando hasta que “alguien más” decida qué hacer. No importa quién sea, usted puede ser una parte en el rescate de la democracia.

    Esto dio fuerza al gobierno civil (que en gran parte había estado ausente). Las organizaciones civiles, la iglesia católica, los grupos empresariales y los sindicatos se unieron bajo el compromiso de “apoyar de todas las formas posibles la constitución, el desarrollo normal de las instituciones de gobierno y la democracia como la única forma de vida viable”. Los golpistas perdieron su legitimidad y pronto se rindieron.

    Este enfoque es diferente al de los manifestantes que salen a la calle con una lista de problemas o una queja contra un líder vilipendiado. En cambio, es una exaltación de valores democráticos fundamentales ampliamente compartidos. En nuestro proyecto usamos la expresión “elegir la democracia”.

    Esto afirma otro hallazgo de la investigación antigolpista: debido a que los golpes son un ataque a la institución actual, las personas leales a la forma tradicional, quienes quizás nunca se unan a otras causas del movimiento, están abiertos a unirse a acciones directas en la calle. Eso pasará si basamos la invitación en la importancia de cuidar los valores democráticos con los que se conectan.

    6. Convenza a la gente de que no se congele o simplemente siga adelante.

    Imagine que en su trabajo despiden a un jefe corrupto y traen a uno nuevo. Y en lugar de irse, su antiguo jefe dice: “Todavía estoy a cargo. Haz lo que te digo”. Un grupo de tus compañeros de trabajo dicen: “Sólo recibimos órdenes del antiguo jefe”. En ese momento, surge la duda.

    Esa duda es la que hace que los golpes triunfen. Demasiada gente se congela. Incluso cuando solo unas pocas personas están de acuerdo con el golpe y actúan como si fuera normal, la gente puede llegar a aceptarlo de mala gana como inevitable.

    En toda la investigación sobre la prevención de golpes, hay un tema en común: la gente deja de hacer lo que los golpistas le dicen que haga.

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  • En Alemania, desde los comandantes militares hasta los secretarios, se negaron a obedecer las órdenes del golpe. En Mali convocaron una huelga nacional. En Sudán, los manifestantes cerraron estaciones de radio respaldadas por el gobierno y ocuparon pistas de aeropuertos. En Venezuela todas las tiendas estaban cerradas.

    Esto es muy diferente a las marchas masivas en la capital o las protestas callejeras que cierran las intersecciones. No se trata de protestar, sino de lograr que la gente reafirme valores fundamentales, como presentarse ante las oficinas de los funcionarios electos para que estos hagan respetar los resultados de las elecciones. No se trata de acciones concretas como marchas en D.C., sino de acciones como huelgas masivas de jóvenes y estudiantes que se niegan a ir al trabajo o la escuela hasta que se cuenten todos los votos.

    Los golpes no son un momento para quedarse mirando y esperando hasta que “alguien más” decida qué hacer. No importa quién sea, usted puede ser una parte importante en el rescate de la democracia.

    7. Comprométase con acciones que representen el estado de derecho, la estabilidad y la no violencia.

    Detener un golpe depende del tamaño de las movilizaciones y de ganar al centro. Se trata de una lucha por la legitimidad. ¿Qué voz es legítima? Algunas personas ya habrán tomado una decisión. El objetivo, entonces, es convencer a quienes no están seguros, que pueden ser un número más sorprendente de lo que espera.

    La resistencia masiva a los golpes gana mediante el uso de paros y huelgas, rechazando órdenes y cerrando la sociedad civil.

    Para ponerlos de nuestro lado, ese centro incierto tiene que estar convencido de que “nosotros” representamos la estabilidad y “los golpistas” representan la hostilidad a las normas democráticas de las elecciones y el voto.

    Prevenimos esa posibilidad cuando deshumanizamos a los potenciales desertores, cuando hacemos declaraciones radicales como “la policía no ayudará”, cuando no alentamos a la gente a unirse a nuestro lado y cuando creamos escenas caóticas en la calle.

    Históricamente, el lado que más recurre a la violencia tiende a perder. En un momento de incertidumbre, la gente elige el lado que promete la máxima estabilidad, respeta las normas democráticas y parece ser la apuesta más segura. Es un concurso por qué lado es el más legítimo.

    La resistencia masiva a los golpes gana mediante el uso de paros y huelgas, rechazando órdenes y cerrando la sociedad civil hasta que se instale al líder legítimo elegido democráticamente. Para que los movimientos de masas tengan éxito contra los golpes de estado, deben negarse a ser violentos con el otro lado.

    8. Sí, puede ocurrir un golpe en Estados Unidos.

    Puede ser difícil imaginar que pueda ocurrir un golpe en este país. Pero siempre que se dé una orden para dejar de contar votos, lo llamamos golpe.

    Incluso según la definición más estricta de golpes de estado, ya ha habido un golpe militarizado en Estados Unidos. En 1898, después de la reconstrucción en Wilmington, Carolina del Norte, viendo el surgimiento de una población negra próspera y exitosa, los racistas blancos organizaron un golpe. Dieron gritos de guerra como: “Nunca nos rendiremos a un grupo salvaje de negros, incluso si tenemos que llenar el río Cape Fear con cadáveres.”

    A pesar de una campaña de terror antes de las elecciones, la participación de la población negra fue alta y se votó a una lista de candidatos negro. El poder negro se enfrentó con la violencia de la supremacía blanca, con escuadrones blancos que mataron de 30 a 300 personas, incluidos funcionarios recién elegidos. Más de 3,000 negros huyeron de esta violencia extrema y comenzó la era de Jim Crow.

    9. Manténgase en la calma, no en el miedo.

    Da miedo pensar que tenemos que hablar de un golpe federal en Estados Unidos. Y sabemos que es menos probable que las personas con miedo tomen buenas decisiones.

    Practiquemos la calma y evitemos la hipérbole. Sea una fuente confiable al verificar los rumores y difundir hechos probados. Por supuesto, lea las redes sociales … pero pase algo de tiempo, ya sabe, haciendo cosas reales que le alimenten.

    Respire profundamente.

    Recuerde cómo maneja el miedo.

    Prepárese para diferentes escenarios, pero no se deje atrapar por ellos.

    Estamos haciendo esto para prepararnos, por si acaso.

    10. Prepárese para disuadir un golpe antes de las elecciones.

    La mejor manera de detener un golpe es nunca tenerlo. La gente está trabajando duro en cuestiones del derecho al voto, instando a la participación, deteniendo la represión, descubriendo el fraude y haciendo que la gente se comprometa con la democracia. Eso puede ser suficiente.

    La mejor manera de detener un golpe es evitar que suceda.

    Otra forma de prepararse es hacer que las personas adopten la mentalidad de actuar para que no se queden paralizadas. La formula clásica de esto es el modelo “si-esto-entonces-aquello” diseñado por el Compromiso de Resistencia. En ese modelo, la gente se prepara para una acción diciendo “Si se viene algo malo, actuaré”. Firmar un compromiso antes del momento decisivo lleva a una aceptación más amplia.

    Con ese espíritu, Choose Democracy ha creado un compromiso:

    1. Votaremos.
    2. Nos negaremos a aceptar los resultados de las elecciones hasta que se cuenten todos los votos.
    3. Saldremos a las calles de manera pacífica si se intenta un golpe de estado.
    4. Si es necesario, cerraremos este país para proteger la integridad del proceso democrático.

    ¡Puede firmar el compromiso de Choose Democracy (Elija la democracia) y unirse a personas de todo el espectro político! Estos compromisos públicos previos aumentan el coste político de intentar un golpe, porque la mejor manera de detener un golpe es evitar que suceda.

    Daniel Hunter es educador y organizador comunitario con Training for Change, y ha capacitado a miles de activistas, incluidas minorías étnicas en Birmania, pastores en Sierra Leona, activistas por la independencia en el noreste de India, ambientalistas en Australia y líderes religiosos de Indonesia.

    Traducido por Ana Cornide y Ana María Vásquez.



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